Han pasado seis semanas desde que el estallido de la Guerra del Golfo Pérsico encareciera el acceso al petróleo y la incertidumbre arropara a los mercados energéticos globales, presionando a economías dependientes de este combustible, como la dominicana.
Ante estos efectos, el Gobierno ha incrementado la gasolina y el gasoil –o diésel– en dos ocasiones, llevándolo a máximos no vistos desde marzo del 2022 y acumulando alzas entre 5.17 % y 6.67 %, aunque su precio continúa cercano al promedio en el que se están comercializando en América Latina.
De momento, el Gobierno se ha comprometido en congelar los precios del gas licuado de petróleo (GLP) y del gas natural por su efecto en los hogares de menores ingresos, por los que permanecen en 137.20 y 43.97 pesos, respectivamente.
Las fluctuaciones alrededor del crudo continúan. La Organización de Países Exportadores de Petróleo y aliados (OPEP+) aprobó un aumento en la producción de barriles a partir del 1 de mayo, en medio de las amenazas de Trump al gobierno iraní para que reabra el estrecho de Ormuz, por donde transita hasta el 25 % de cargueros petroleros de todo el mundo.
El precio de la gasolina y del diésel en la República Dominicana permanece cercano al promedio al que se están vendiendo en el resto de América Latina.
El presidente Luis Abinader aseguró que los precios de la canasta básica continuarán estables, sobre todo en lo que respecta a los alimentos. Frente a un panorama político complejo que aún no termina, el Gobierno dominicano tendrá la tarea de velar porque los precios de los combustibles –que impactan sobre el costo de los alimentos, el transporte y la electricidad– sigan siendo llevaderos para la ciudadanía.
Fuente: www.diariolibre.com
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