La idea de atrapar las emisiones de dióxido de carbono y convertirlas en piedra puede sonar futurista, pero un reciente estudio ha demostrado que es posible sin el uso de grandes cantidades de agua. Publicado en la revista Nature, investigadores de Islandia, Arabia Saudí e Italia han revolucionado la captura de CO₂ en el desierto occidental saudí.
En lugar de depender de vastas cantidades de agua dulce, los geólogos han encontrado una solución innovadora en medio del desierto saudí, cerca del Complejo Económico y Refinería de Jizán. Utilizando un lecho de rocas volcánicas altamente fracturadas, implementaron un sistema de recirculación de fluidos subterráneos para petrificar el CO₂.
El proceso involucró la inyección de CO₂ puro en agua subterránea a 150 metros de profundidad, utilizando dos pozos principales separados por 130 metros. Esta técnica permitió que el gas se disolviera de manera más eficiente, evitando su migración a la superficie y acelerando la mineralización en la roca basáltica.
Los resultados fueron sorprendentes, con el 70% del carbono inyectado mineralizándose en tan solo diez meses. Además, el uso de agua del yacimiento evitó la necesidad de agua externa, reduciendo así el riesgo de aumento de presión en los fluidos subterráneos.
Además de ser efectivo, este método de captura de CO₂ en rocas también supuso un ahorro energético considerable en comparación con las plantas convencionales. Se estima que los poros subterráneos podrían almacenar entre 22,000 y 40,000 toneladas de CO₂ mineralizado.
A pesar de los éxitos obtenidos, los investigadores advierten sobre los posibles límites de esta tecnología geológica. Se sugiere la posibilidad de recurrir al fracking en sistemas basálticos para evitar futuros bloqueos de los poros a largo plazo.
En resumen, esta innovadora técnica se presenta como un complemento a los métodos de captura convencionales, brindando la oportunidad de almacenar carbono sin comprometer el suministro de agua dulce. Islandia ha liderado el camino demostrando que es posible devolver las emisiones de CO₂ al subsuelo y convertirlas en piedra, incluso en los desiertos más áridos.
Fuente: www.xataka.com
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