La Unidad para la Readecuación de la Barquita y Entorno (URBE) construyó diversas obras en el lugar, como trampas para represar la basura, plantas de tratamiento inoperantes, senderos, verjas perimetrales, canchas en desuso y calles, que actualmente no están funcionando. Hoy, la vegetación crece sin control mientras la basura y el agua cloacal alimentan sus raíces en dirección al río Ozama.
«María Contreras», residente en la zona, describe el área como un vertedero improvisado, señalando la falta de limpieza por parte de las autoridades. A pesar de los esfuerzos de las brigadas de la Alcaldía, la basura sigue acumulándose en las cañadas y áreas críticas, generando un problema ambiental.
Jorge Felipe Mercedes, residente histórico de la zona, lamenta el abandono por parte del Ministerio de Medio Ambiente y la Alcaldía, denunciando también el deterioro del Cachón de la Rubia, cuya profundidad se ha reducido por la sedimentación y los desechos sólidos. Los residentes piden a las autoridades una acción urgente para rescatar el espacio y reactivar el proyecto ecológico.
Fuente: www.diariolibre.com
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