El arzobispo priorizó la denuncia del caso que afecta la salud pública y llamó a iniciar el 2026 bajo la bendición de Dios, rechazando la corrupción, la violencia y la guerra
Por: José Zapata
Fotos: Noticias Breves
SANTIAGO.— El arzobispo metropolitano de Santiago, monseñor Héctor Rafael Rodríguez, calificó como “indecente” el caso de corrupción que involucra al Seguro Nacional de Salud (Senasa), al denunciar que se trata de un hecho grave que atenta directamente contra la vida y la dignidad humana, durante la eucaristía de Año Nuevo celebrada en la Catedral Santiago Apóstol.
En su homilía, el prelado afirmó que no basta con condenar la corrupción de palabra, sino que debe rechazarse con hechos concretos.
Señaló que resulta moralmente inaceptable que se pretenda lucrar a costa de la salud de la población, al tiempo que advirtió que este tipo de prácticas socavan la confianza en las instituciones y hieren profundamente el tejido social.
Monseñor Rodríguez exhortó a los fieles a comenzar el año 2026 bajo la bendición y la misericordia de Dios, asegurando que la humanidad no inicia este nuevo período “sola ni a la deriva”, sino sostenida por una fuerza divina que da sentido y esperanza en medio de un mundo herido por la deshonestidad, la violencia y la guerra.
Subrayó que la bendición de Dios no es una expresión piadosa ni un deseo ingenuo, sino una promesa vital que hace florecer la vida, fortalece la justicia y hace posible la paz.
El arzobispo indicó que la oración cristiana no busca una bendición egoísta, sino una que alcance a todos los pueblos, especialmente en un contexto global marcado por conflictos armados.
Citó de manera particular las guerras entre Rusia y Ucrania, así como el prolongado conflicto entre Israel y Palestina, recordando que como Iglesia no se puede permanecer indiferente ante las vidas inocentes truncadas, las familias desplazadas y las ciudades devastadas.
Recordó que cada primero de enero la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Paz, que este año arriba a su edición número 59, e invitó a unirse en oración con el Papa para que se abran caminos de diálogo sincero y se construya una paz justa y verdadera, sin vencedores ni vencidos, sino una paz de hermanos capaces de reconciliarse.
Al citar el mensaje del papa León XIV para esta Jornada Mundial de la Paz, titulado “La paz esté con ustedes.
Hacia una paz desarmada y desarmante”, explicó que la paz no es solo ausencia de conflictos, sino un camino exigente que se construye día a día desde corazones desarmados del odio, relaciones sanadas y estructuras sociales más justas, colocando la dignidad humana en el centro de toda decisión personal, social y política.
Basado en la carta de San Pablo a los Gálatas, monseñor Rodríguez recordó que los cristianos no son esclavos del miedo ni de la violencia, sino hijos e hijas de Dios, una verdad con profundas implicaciones sociales.
Afirmó que donde se reconoce esta condición se defiende la vida, la honestidad, el trabajo digno y la justicia, y se rechazan la corrupción, la exclusión y la destrucción.
Finalmente, llamó a asumir el 2026 como un tiempo favorable para sanar heridas personales y sociales, fortalecer la convivencia y trabajar activamente por la justicia, la reconciliación y el bien común.
Encomendó a Dios a las familias dominicanas, a la nación y a todos los pueblos de la tierra, pidiendo de manera especial la paz para Israel y Palestina, así como para Rusia y Ucrania, para que el diálogo y la reconciliación conduzcan a un mundo más humano y fraterno.
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