Pediatra dominicana señala que genética, epigenética y déficits nutricionales influyen en el autismo y el TDAH
Por: José Zapata
Fotos: Fuente externa
Santiago.– Los trastornos del neurodesarrollo, como el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), podrían estar vinculados a factores biológicos más complejos de lo que comúnmente se cree, según explicó la pediatra y nutrióloga clínica, Madelin Ventura Portorreal, en declaraciones ofrecidas a Diario Libre.
La especialista indicó que en la práctica médica se ha observado un aumento significativo de estos diagnósticos, lo que obliga a analizar no solo los síntomas conductuales, sino también elementos como la genética, la epigenética y el estado nutricional de los pacientes.

Ventura Portorreal explicó que estudios genéticos realizados a niños con trastorno del espectro autista (TEA) han evidenciado alteraciones en genes relacionados con la absorción de micronutrientes, lo que podría incidir directamente en el funcionamiento del cerebro y en la manifestación clínica de estas condiciones.
Factores biológicos y ambiente
De acuerdo con la doctora, la genética proporciona la información hereditaria, mientras que la epigenética regula cómo se activan o desactivan esos genes.
En ese sentido, factores como la alimentación, el estrés, la inflamación, la microbiota intestinal, la calidad del sueño y la exposición a contaminantes pueden modificar la expresión genética.
“La salud y la enfermedad son el resultado de la interacción entre genética, epigenética, ambiente y metabolismo”, sostuvo la especialista.
Asimismo, destacó que estos procesos pueden comenzar incluso antes del nacimiento, ya que la nutrición materna, el estado metabólico durante el embarazo y el estrés prenatal influyen en el desarrollo neurológico del feto.
Impacto global y cifras
Según datos citados por la experta, el autismo afecta aproximadamente a 1 de cada 31 niños en algunos países, mientras que el TDAH se presenta entre el 5% y el 7% de la población infantil a nivel mundial, lo que convierte estos trastornos en un reto creciente de salud pública.
En ese contexto, señaló que algunas investigaciones plantean que estos cuadros podrían estar asociados a fenómenos metabólicos que afectan la disponibilidad de energía en el cerebro, lo que impacta funciones clave como la sinapsis y la actividad neuronal.
Enfoque integral en el tratamiento
Ventura Portorreal aclaró que las terapias conductuales y educativas son fundamentales para mejorar las habilidades sociales y cognitivas, pero advirtió que no corrigen por sí solas las alteraciones biológicas subyacentes.
Indicó que en muchos casos es necesario evaluar posibles deficiencias nutricionales, alteraciones metabólicas, inflamación crónica o problemas gastrointestinales, a fin de ofrecer un tratamiento integral.
Medicina preventiva y personalizada
La especialista subrayó que la medicina moderna avanza hacia un enfoque preventivo y personalizado, centrado en identificar riesgos antes de que se desarrollen enfermedades.
“Los genes pueden predisponer a una condición, pero el entorno biológico puede influir en si esta se manifiesta o no”, afirmó.
Finalmente, llamó a evitar la desinformación y las explicaciones simplificadas sobre enfermedades complejas, insistiendo en la necesidad de abordar estos trastornos desde una perspectiva científica y multidisciplinaria.
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