
Hay pocos momentos de un viaje capaces de generar tanta tensión en tan pocos segundos como ese en el que una maleta tiene que demostrar que cumple las medidas. Estás en la cola, todo parece bajo control, pero el medidor se acerca y aparecen las dudas: ¿Y si sobresale un poco? ¿A lo mejor las ruedas hacen que no entre del todo? ¿Quizá ese último jersey que he metido en la maleta era una mala idea? Durante unos minutos, se palpa la tensión. Y la escapada que llevabas semanas esperando, ahora solo está pendiente de unos centímetros.
Fuente: www.elperiodico.com
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