En Cuba, narradores y periodistas usaron apodos para bautizar a beisbolistas y aportar un “color especial” a la narración. Entre los mencionados están René Cañizares (Kañita), Manolo de la Reguera (El campeón) y Orlando Sánchez Diago (Cuco Conde).
Más adelante se sumaron apodos como “El Orgullo de Bayamo” Felo Ramírez y “El Dinámico” Rubí. También se recuerda que De la Reguera señalaba que, con el 222 en la pizarra, el equipo al bate no haría más carreras en ese episodio.
En el béisbol dominicano, Horacio Martínez era “El Rabit”, Alcibíades Colón “El Arrocero de Mao” y Diómedes Olivo “Guayubín”. Otras denominaciones incluyeron “Su Majestad” y “El Príncipe Azul” para Alonso Perry, además de “Casimiro” para José de León en una transmisión de “La Cadena Dorada”.
La nota también cita hitos: en 1978, Jesús Alou (Licey) sumó 774 hits de por vida al desplazar a Manuel Mota ante Joaquín Andújar, y en el mismo juego llegó al 775. En 1992, Fausto Cruz (Escogido) pegó su primer jonrón en la Liga Dominicana frente a las Águilas, y en 1993, Bienvenido Figueroa (Escogido) tuvo su mejor actuación del torneo al batear de 5-3 con su primer jonrón ante el Licey.
Fuente: Deportes
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