Se hizo pública la derogación del Decreto 693-24, que mantenía una salvaguardia arancelaria frente a las importaciones de arroz estadounidense dentro del DR-Cafta, y con ello quedó abierto el escenario que el sector arrocero temía desde la entrada en vigor del tratado en 2007.
La medida reabre la discusión sobre la posición del arroz dominicano ante posibles compras desde Estados Unidos libres de aranceles, en un contexto en el que el cereal ocupa más de 3 millones de tareas y sigue siendo el rubro de mayor peso histórico en la producción nacional.
Según datos del Ministerio de Agricultura, en 2025 la producción alcanzó 14,781,885 quintales, un alza de 5.24 % frente a 2024 y de 12.19 % en comparación con 2019. El consumo per cápita llegó a 141.92 libras al año.
Ese volumen permitió cubrir 96 % del consumo estimado, que fue de 15,437,959 quintales, mientras el 4 % restante se suplió con importaciones calculadas en 668,009 quintales. Al primer semestre de este año, el sector ya acumulaba 7,278,095 quintales.
El presidente de la Federación Nacional de Productores de Arroz, Marcos Rodríguez, estimó que el consumo mensual ronda entre un millón y 1.5 millones de quintales. También sostuvo que el arroz dominicano mantiene preferencia en el mercado interno por su sabor y textura frente al estadounidense.
Casualmente hemos visto grandes importaciones en los últimos años, (pero) para venderlo (el arroz americano) hay que ligarlo con el de aquí; inclusive, las amas de casa ya no comen el arroz importado solo.
Marcos Rodríguez, presidente de Fenarroz
El financiamiento estatal sigue concentrándose en el rubro. En 2025, el arroz recibió 44.9 % de los 18,759.5 millones de pesos prestados por el Banco Agrícola, con desembolsos formalizados por 8,419.7 millones de pesos para apoyar la producción, la pignoración y la comercialización de 613,721 tareas, además de 6,173 productores.
En materia de productividad, un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) señaló que en 2024 el rendimiento del arroz dominicano rondó las 5.28 toneladas por hectárea, frente a 9.42 en Estados Unidos, mientras el costo por tonelada del cereal criollo fue de 459 dólares, superior a los 344 dólares del arroz estadounidense.
Rodríguez atribuyó la brecha de costos al aumento de los insumos agrícolas y del diésel, al tiempo que el ministro de Agricultura, Francisco Espaillat Bencosme, dijo que la derogación del decreto no debe verse como un abandono del Gobierno al sector ni como una señal de debilidad. Gremios como Adofa y Confenagro esperan medidas de protección y una mesa de trabajo para evaluar el alcance de la decisión.
Fuente: Economía
Descubre más desde Noticias Breves
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comentarios de Facebook