En pocos años, la empresa emergente de vigilancia Flock ha instalado más de 100,000 cámaras lectoras de matrículas en todo Estados Unidos.
Pero un movimiento de base, molesto por las preocupaciones sobre la privacidad, está contraatacando, y ha llegado incluso a vandalizar sistemáticamente los equipos.
La primera vez que decidió destrozar una de las cámaras, un justiciero autoproclamado, vestido completamente de negro y conocido como Nomark, dijo estar «súper nervioso».
Ahora, tras desactivar unos 30 de estos dispositivos cerca de su casa en Minneapolis, le dijo a la AFP que ya no está «tan asustado».
Las cámaras de Flock son instaladas por departamentos de policía, asociaciones de residentes y empresas, supuestamente para atrapar a delincuentes en pleno acto.
Los datos se suben a la nube de Flock y pueden ser compartidos con los suscriptores.
Pero los opositores están indignados por lo que consideran una herramienta peligrosa que puede utilizarse para vulnerar la privacidad y las libertades civiles de los ciudadanos.
Con apenas 20 años, Nomark ofrece a sus 500,000 seguidores en Instagram una guía sobre cómo dejar las cámaras inservibles, creando conciencia sobre estos dispositivos.
Sus detractores señalan —con razón— que sus acciones son ilegales, pero personas afines han seguido su ejemplo en todo el país durante las últimas semanas.
Lejos de ser descartado como un grupo marginal radical, el movimiento anti-Flock está ganando terreno.
Sus defensores llevan meses activos en línea, creando mapas colaborativos de cámaras, compartiendo métodos para bloquear sus lentes y ensalzando a los «héroes» que son arrestados por destruirlas.
El grupo de Facebook DeFlock America tiene más de 600,000 miembros y suma miles más cada día.
Base de datos masiva
Las cámaras de Flock se diferencian de las cámaras de vigilancia tradicionales en que no graban video.
En su lugar, toman imágenes fijas de los vehículos, captando la marca, el modelo, el color, los datos de la matrícula y otros rasgos distintivos, como pegatinas en los parachoques.
Y a diferencia de las cámaras de vigilancia clásicas, que no están interconectadas, estos datos se almacenan por hasta un mes y pueden compartirse, a veces entre distintos estados.
Los opositores afirman que esto da a la policía una visión abrumadora de la vida privada de estadounidenses respetuosos de la ley.
Jon Bridges, un funcionario de la policía de Richmond, la capital del estado de Virginia, afirma que para «prácticamente cualquier delito que tenga conexión con un vehículo o en el que haya un vehículo implicado, al menos consultamos la base de datos para ver si hay algo».
Su departamento utiliza Flock desde 2023.
Bridges puso un ejemplo de lo útil que puede ser la tecnología: durante la investigación de un doble homicidio relacionado con violencia doméstica en mayo, la policía identificó rápidamente a un sospechoso que huyó de la escena en su camioneta.
Los detectives recuperaron los datos de su matrícula e introdujeron una alerta en el sistema de Flock. Cuando apareció en otra cámara, agentes de un condado vecino lo detuvieron.
Posibles abusos
Los detractores temen que esto permita a los agentes rastrear vehículos sin órdenes judiciales, abriendo la puerta a toda una serie de posibles abusos de poder.
Según una investigación realizada por The Washington Post, al menos 50 agentes de policía han sido acusados de hacer un uso indebido del sistema Flock, la mayoría de ellos para espiar los movimientos de sus parejas o exparejas.
En otros casos reportados en medios estadounidenses, policías usaron Flock para rastrear a mujeres que abortaron, un procedimiento ilegal en varios estados del país.
Otros enviaron ilegalmente datos del sistema a agentes de inmigración.
El director ejecutivo de Flock, Garrett Langley, ha acusado a algunos opositores de ser «terroristas«, avivando aún más la polémica.
«Existe realmente un increíble movimiento de base contra Flock«, dijo Chad Marlow, asesor principal de políticas de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), calificando su crecimiento de «asombroso».
El movimiento cuenta con apoyo tanto de la izquierda como de la derecha política, especialmente de los libertarios.
El expresentador de Fox News y figura conservadora Tucker Carlson calificó a los vándalos de «estadounidenses decentes y patriotas» que simplemente «están tomando el asunto en sus propias manos».
En todo el país, grupos locales están presionando a sus legisladores para que se distancien de Flock.
Hasta ahora, estos esfuerzos de base están dando resultado.
Desde Los Ángeles hasta pequeños pueblos de Virginia, más de 70 municipios han puesto fin a su relación con Flock en los últimos meses, según un recuento de la ACLU.
Fuente: www.diariolibre.com
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