La Casa Blanca remitió el viernes al Congreso un plan presupuestario de defensa de 1.5 billones de dólares para el año 2027, en medio de las importantes erogaciones que enfrenta Estados Unidos por el conflicto bélico en Irán.
En caso de ser aprobado, los gastos militares aumentarían de 1 billón de dólares en 2026 a 1.5 billones en el 2027, según el informe presentado al Congreso.
Este incremento representaría la mayor alza desde la Segunda Guerra Mundial, lo que implicaría un aumento del 42 % en el presupuesto total del Pentágono.
Por otro lado, los gastos no relacionados con lo militar disminuirían en un 10 % (alrededor de 73,000 millones de dólares), a través de la reducción o eliminación de programas progresistas, politizados y derrochadores.
Estados Unidos ostenta de lejos el presupuesto en defensa más alto a nivel mundial.
En la antesala de la publicación de la propuesta, el presidente y sus asesores han subrayado la urgencia de incrementar el gasto en defensa, haciendo hincapié en la necesidad de reponer las reservas de armamento y otros recursos militares debido al conflicto en Irán.
Medios estadounidenses, que hacen referencia a sesiones informativas a puerta cerrada en el Congreso, han informado que la guerra con Irán podría costar hasta 2,000 millones de dólares diarios.
El presidente Donald Trump ha presentado el aumento del gasto en defensa como una necesidad apremiante, argumentando que la inversión en lo militar debe tener prioridad en tiempos de guerra, incluso a expensas de los programas sociales federales.
En un evento privado reciente, Trump mencionó: «No podemos hacernos cargo del cuidado infantil, Medicaid, Medicare», y agregó que esas responsabilidades podrían ser manejadas a nivel estatal mientras Washington se enfoca en la protección militar.
«Guerra imprudente»
El borrador del presupuesto, publicado en forma de resumen, no es vinculante, pero sirve como una guía sobre las prioridades gubernamentales a medida que el Congreso inicia la redacción de la legislación.
Los congresistas tienen la facultad de reformar o rechazar el plan.
Trump ha instado al Congreso a aprobar la mayor parte del presupuesto de defensa -más de 1.1 billones de dólares- a través del proceso habitual de asignaciones, mientras busca obtener otros 350,000 millones mediante un mecanismo partidista que evitaría la necesidad de apoyo demócrata.
Los líderes republicanos han mostrado disposición a este enfoque, especialmente al presionar por un aumento en el gasto en defensa y para la aplicación de las leyes de inmigración.
Sin embargo, el plan podría enfrentar resistencia dentro del propio partido de Trump, donde algunos legisladores son reacios a profundizar los déficits federales.
Estados Unidos ya registra un déficit fiscal cercano a los 2 billones de dólares, con una deuda total que supera los 39 billones, lo que limita el margen fiscal para nuevos gastos sin ampliar aún más la brecha.
Legisladores de ambos partidos han expresado preocupación por la magnitud del incremento propuesto en el gasto militar, especialmente porque el gobierno ha proporcionado escasos detalles sobre la evolución del conflicto con Irán.
Existe un escepticismo similar con respecto a los recortes internos, muchos de los cuales el Congreso ha rechazado en el pasado.
Los proyectos de ley de gasto aprobados a principios de este año mantuvieron en gran medida la financiación de programas que la Casa Blanca ahora intenta reducir o eliminar.
«El pueblo estadounidense quiere atención médica, no guerra. El gobierno de Trump ha gastado miles de millones en una guerra imprudente con Irán pero SE NIEGA a aumentar la financiación para la atención médica», expresaron los demócratas de la Cámara en un comunicado en redes sociales. «Es cruel, y los demócratas de la Cámara no lo respaldarán».
Source: www.diariolibre.com
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