La entidad informó que los sistemas que normalmente suministran 19 millones de galones diarios están operando entre 8 y 10 millones, lo que ha obligado a racionalizar el servicio en varias zonas
La Vega, República Dominicana.- La escasez de agua que afecta a comunidades del Cibao se ha agravado por la reducción de los caudales de ríos y fuentes de abastecimiento, llevando a la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de La Vega (CORAAVEGA) a distribuir entre 8 y 10 millones de galones diarios, frente a los 19 millones que normalmente requiere la población, informó su director general, Omar Beato.
Durante una rueda de prensa, en la que estuvo presente el presidente del Consejo de Directores, ingeniero Junior Torres, el ing. Omar Beato director general de la institución calificó la situación hídrica como una de las peores crisis de escasez registradas en las últimas décadas y explicó que la institución ha tenido que modificar los horarios y mecanismos de distribución debido a la disminución de agua disponible en las fuentes.

“Estamos hablando de una tercera parte de lo que debe de llegar a nuestra planta de tratamiento”, explicó el funcionario al mostrar imágenes del estado de diferentes ríos y fuentes de abastecimiento.
Entre las zonas mostradas durante la presentación estuvo Jarabacoa, donde Beato presentó imágenes del arroyo Las Guasas, utilizado como fuente de agua para el acueducto de esa localidad, cuyo cauce, según explicó, se encuentra prácticamente seco.
También mostró el estado de la presa de Rincón, cuya reducción afecta el suministro de varios acueductos de la zona y fuentes que abastecen comunidades de La Vega y otras provincias del Cibao.
El funcionario también presentó imágenes del río Camú, donde aseguró que el caudal se encuentra considerablemente reducido en el área de captación de CORAAVEGA.

De acuerdo con las cifras ofrecidas durante el encuentro, una planta que normalmente recibe alrededor de 1,000 litros de agua por segundo está recibiendo actualmente entre 550 y 600 litros por segundo.
En términos de suministro diario, explicó que el sistema normalmente maneja unos 19 millones de galones en 24 horas, pero actualmente opera entre 8 y 10 millones de galones.
El llenado de los tanques se prolonga
Beato explicó que la reducción del caudal también ha alterado el funcionamiento de los tres tanques de almacenamiento utilizados para regular la distribución hacia la población.
Cada tanque tiene una capacidad aproximada de 1.6 millones de galones y, en condiciones normales, el sistema puede llenarlos en unas cuatro horas. Sin embargo, actualmente el proceso puede prolongarse hasta alrededor de 22 horas.
“Un tanque que se llenaba en cuatro horas ahora dura 22 horas”, explicó.
Esta situación obliga a alternar los tanques para poder mantener algún nivel de distribución durante el día y la noche, mientras los depósitos restantes vuelven a llenarse.
“Tenemos que recortar, tenemos que economizar”, dijo Beato al explicar la necesidad de modificar la frecuencia con que reciben agua los distintos sectores.
El director de CORAAVEGA pidió a la población utilizar de manera racional el agua disponible y aprovechar los períodos en que el servicio llegue a los hogares, debido a que la institución no puede mantener la frecuencia habitual mientras persistan los bajos niveles de las fuentes.
Parte alta de La Vega recibe agua dos días a la semana
El director de Operaciones de CORAAVEGA, Roberto Hernández, explicó que la situación es particularmente compleja para los sectores ubicados en la parte alta de La Vega, debido a que el sistema funciona principalmente por gravedad y requiere presión suficiente para que el agua alcance esas zonas.
Indicó que actualmente el servicio hacia la parte alta se está realizando principalmente los lunes y jueves mediante operativos especiales.
Entre los sectores mencionados como afectados figuran Palmarito, Ciudad Universitaria, Las Arboledas, Los Robles y Gamut, además de otras comunidades ubicadas en las zonas más elevadas.
Hernández explicó que los operativos requieren mantener durante horas el control de entre 16 y 23 válvulas para intentar dirigir el agua hacia los sectores donde la presión disponible no permite una distribución regular.
“Aún así, en la situación que estamos no le está llegando el agua”, señaló.
El funcionario explicó que la falta de presión no responde a una decisión de cerrar las válvulas de manera permanente, sino a la baja cantidad de agua disponible en el sistema y a las condiciones hidráulicas necesarias para llevarla hacia las zonas más elevadas.
El Niño y el déficit de lluvias
La situación ocurre mientras República Dominicana enfrenta condiciones asociadas al fenómeno El Niño, una fase cálida del ciclo climático El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), caracterizada por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial y cambios en la circulación atmosférica que pueden modificar los patrones de lluvia en distintas regiones.
El Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) había advertido que el desarrollo de El Niño podía provocar una disminución gradual de las precipitaciones y elevar el riesgo de sequía meteorológica durante el segundo semestre de 2026.
Las condiciones actuales también son vigiladas por organismos internacionales debido a que el fenómeno puede prolongarse durante los próximos meses y afectar los patrones de precipitación en diferentes regiones del Caribe.
Sin embargo, la presencia de El Niño no significa que no puedan producirse lluvias puntuales, ya que el comportamiento de las precipitaciones también depende de otros sistemas atmosféricos.
CORAAVEGA llama a prepararse para una mayor racionalización
Beato advirtió que la situación podría agravarse antes de comenzar a mejorar y señaló que, de mantenerse las actuales condiciones, la población tendrá que acostumbrarse a una distribución más limitada del agua.
“Tenemos que entender que el que le llegaba agua dos veces a la semana le va a llegar una”, expresó.
La corporación anunció además que desarrollará acciones de orientación dirigidas a explicar a la población las condiciones actuales de las fuentes de abastecimiento y promover el uso racional del recurso.
Beato insistió en que CORAAVEGA no produce el agua, sino que capta el recurso de los ríos y otras fuentes, lo conduce a las plantas, lo somete al proceso de potabilización y posteriormente lo distribuye a los usuarios.
La reducción de los caudales disponibles, explicó, está limitando desde el primer punto de ese proceso la cantidad de agua que puede llegar a la población.
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