Santo Domingo, República Dominicana.- La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) ha hecho un avance significativo en el sector de los semiconductores al desarrollar el primer microchip diseñado en una universidad de República Dominicana. Este proyecto, liderado por un equipo de profesores y estudiantes, busca posicionar al país en una industria cada vez más estratégica a nivel global.
El profesor e investigador Rafael Batista, parte del equipo de desarrollo, destacó que este microchip representa un punto de partida crucial para que la universidad adquiera conocimientos y experiencia en el diseño de dispositivos semiconductores digitales. «Estamos buscando cómo podemos ser parte de esta industria y realmente agregar valor a partir del conocimiento dominicano», expresó Batista en una conversación con Diario Libre.
El microchip tiene como objetivo inicial el área biomédica, funcionando como una unidad de control dentro de un sistema que puede ejecutar diversas instrucciones. Además, el diseño del dispositivo se realizó utilizando herramientas de software de la empresa Synopsys, con la cual la PUCMM estableció una colaboración, junto a GlobalFoundries, encargada de su fabricación.
La iniciativa surgió cuando un grupo de docentes de la PUCMM se acercó a Synopsys para participar en un programa de capacitación en diseño de semiconductores, en línea con el esfuerzo del Gobierno por promover esta industria en el país. Durante este proceso, estudiantes y profesores asistieron a un bootcamp para aprender a utilizar las herramientas necesarias para el diseño de microchips.
El equipo también tuvo la oportunidad de participar en un programa universitario de tape-out, donde diversas universidades presentaron propuestas para la fabricación de chips enfocados en áreas específicas. El proyecto ha resultado en la producción de 50 unidades del microchip, de las cuales 10 fueron encapsuladas para su uso como componentes electrónicos.
Rafael Batista mencionó que, aunque este es el primer microchip, el equipo ya trabaja en una nueva versión que incorporaría capacidades de procesamiento más avanzadas. «En iteraciones futuras esperamos poder crear aceleradores neuronales dentro del mismo chip», añadió.
El desarrollo del microchip ha sido financiado en parte por el programa de tape-out universitario, que cubrió el proceso de fabricación, mientras que la PUCMM asumió los costos de empaquetado del dispositivo. Este avance no solo tiene implicaciones académicas, sino que también podría generar un impacto positivo en la industria médica.
Batista concluyó haciendo un llamado a los jóvenes a mantenerse curiosos y explorar las oportunidades que ofrecen las carreras de ingeniería, enfatizando la importancia de agregar valor al sector industrial dominicano.
Fuente: www.diariolibre.com
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