El Paso, Estados Unidos.- El 25 de agosto, una fuerza de tarea del Mando Norte del Ejército de EE. UU. empleó tecnología láser para derribar tres drones en el Valle del Río Grande, Texas, lo que precedió a la firma de un contrato por 464,8 millones de dólares con AeroVironment. Este contrato marca el inicio de la producción del sistema de armas láser LOCUST X3, el primer contrato de energía dirigida en la historia del país.
El LOCUST X3 es un láser de 30 kilovatios diseñado para ser montado en Vehículos Ligeros Tácticos Conjuntos (JLTV) y está destinado a interceptar drones de grupos 1 a 3, que son aeronaves no tripuladas pequeñas y medianas. El sistema incluye software de puntería propio de AeroVironment y se integra dentro de la arquitectura de defensa aérea que la empresa ya comercializa. Este contrato se enmarca en un acuerdo de otro tipo (Other Transaction Agreement), que permite al Pentágono realizar compras fuera de las reglas estándar de adquisición federal, acelerando el proceso.
En la operación realizada en el Río Grande, se utilizaron láseres de 20 kilovatios, menos potentes que el nuevo sistema. El general de brigada Curtis Taylor, al mando de la operación, vinculó los drones interceptados con redes del crimen organizado, específicamente con carteles que usan drones para el tráfico de personas y vigilancia de personal militar y agentes de la Patrulla de Aduanas y Fronteras.
El desarrollo del LOCUST X3 refleja una estrategia planificada. AeroVironment entregó los primeros prototipos en septiembre de 2025 y realizó demostraciones en diversas plataformas, incluyendo un portaaviones. En agosto de este año, el sistema recibió la autorización del Departamento de Guerra y la FAA para su uso en el espacio aéreo estadounidense. Posteriormente, se utilizó en la frontera, lo que llevó a la firma del contrato de producción.
Los láseres funcionan concentrando un haz sobre un objetivo hasta que este falla, siendo más económicos en comparación con misiles interceptores. Este modelo de adquisición rápida ha sido adoptado por el Pentágono, que ha priorizado la velocidad de adquisición en respuesta a la creciente amenaza de drones comerciales de bajo costo.
El contrato del LOCUST X3 establece un camino claro hacia la producción y despliegue de un sistema que ha estado en desarrollo durante una década. AeroVironment está ampliando su producción para satisfacer esta demanda, y el Ejército estadounidense ha establecido un precedente para el uso de tecnología de energía dirigida en operaciones reales en suelo americano.
La implementación del sistema de láser en la frontera requirió permisos especiales y un acuerdo de seguridad que se logró tras meses de pruebas. Este proceso regulatorio permite a AeroVironment afirmar que su sistema está listo para producción y uso operativo en territorio estadounidense.
El creciente gasto en contramedidas antidrones refleja un cambio en la percepción del riesgo que representan los drones en la doctrina militar estadounidense. La operación del 25 de agosto es un indicativo de que este gasto se ha transformado en una capacidad operativa tangible.
Fuente: wwwhatsnew.com
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