
La sardina es indispensable para la flota cerquera de varios puntos de España. Si queda fuera de juego, los resultados de la temporada serían nefastos. Y eso es lo que estuvo a punto de pasar en 2018, hace ocho años, cuando los científicos del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) recomendaron cerrar la pesquería para proteger el recurso. Su biomasa se encontraba entonces en caída libre, encadenando casi una década de bajo reclutamiento que derivó en la pérdida de más del 70% de la población entre 2007 y 2015. Pero España y Portugal desoyeron el polémico advice y apostaron por impulsar un plan plurianual de gestión para evitar el impacto socioeconómico sobre la flota. Y acertaron. Porque hoy la especie no solo se recuperó, sino que además es referente en materia de sostenibilidad.
Fuente: www.elperiodico.com
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