Espiral de la deuda

Espiral de la deuda Espiral de la deuda

 Una espiral de deuda es una situación en la que una economía tiene que endeudarse para poder pagar los intereses de su propia deuda pública. El nuevo endeudamiento incrementa el gasto en intereses. Si el gasto no financiero continúa creciendo, el resultado fiscal es de mayores déficits. La espiral de la deuda prosigue. Solo se rompe con una consolidación fiscal.

Los aumentos de impuestos no generan consolidaciones fiscales. Un incremento de impuestos añade mayor peso sobre los hogares y las empresas, limita el crecimiento de la economía y crea el incentivo para expandir el gasto. Pocos incentivos para crecer el gasto son más poderosos que un incremento en las recaudaciones de impuestos.

En los años 2023, 2024 y 2025 el Gobierno tuvo superávits primarios. Los ingresos cubrieron los gastos no financieros. Pero los intereses de la deuda son parte del gasto total. El endeudamiento solo se combate con el control del gasto total del Gobierno.

Si la política del sector público consiste en aumentar el gasto, creando nuevos programas públicos y aumentando las erogaciones de los existentes, no hay manera de revertir el ritmo de incremento de la deuda. Por más que se incrementen los ingresos, estos nunca serán suficientes para detener el aumento de la deuda.

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Aunque el país puede salir a los mercados de capitales a emitir deuda, el financiamiento tiene un costo. Para comprar los bonos soberanos dominicanos, los tenedores exigen una prima con relación al rendimiento de bonos de referencia. Si bien esa prima se ha reducido recientemente, esto no quiere decir que endeudarse sea barato. El costo de la deuda importa más de lo que se suele analizar. Observar la deuda dominicana como porcentaje del PIB es una cosa, pero analizar su costo es lo que verdaderamente importa. Sobre todo, en un entorno internacional de rendimientos altos de los títulos de deuda.

¿Y la Ley de Responsabilidad Fiscal? Como el problema es gastar por encima de lo que ingresa, y tener un gasto total que continúa generando déficits, la cuestión debe ser abordada vía el déficit. Cuando se perfeccione la ley, que por necesidad debería ser pronto, deberá introducirse una regla de déficit fiscal.

La Ley de Responsabilidad Fiscal contiene una regla fiscal sobre el crecimiento del gasto primario, no sobre el gasto total del Gobierno. Según la regla, su crecimiento debe limitarse a tres por ciento más la tasa de inflación. La inflación actúa como una forma de incremento automático del gasto. Si la inflación de precios esperada fuera 1.5 %, el gasto primario solo debería crecer 4.5 % interanual. Una tasa de inflación de 5 % promedio, como estiman las autoridades, puede permitir un incremento interanual del gasto de 8 %. Mientras mayor es la inflación, más se erosiona el poder de compra de las personas, pero también mayor es el endeudamiento per cápita.

El ciudadano común y los emprendedores soportan las consecuencias de las políticas públicas. Aumento de impuestos e incidencia tributaria. Precios que aumentan por la política monetaria local. Endeudamiento público que se traducirá en impuestos futuros. Es claro que hace falta una reforma tributaria que simplifique el sistema tributario, pero también la voluntad de controlar el déficit fiscal vía el gasto público.

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Una colaboración del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees).

Fuente: www.diariolibre.com

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