La Vega, República Dominicana.- En la madrugada del 28 de agosto, Nayely Altagracia Capellán fue víctima de un violento ataque en su vivienda en Las Cabuyas. A sus 25 años y con tres hijas pequeñas, Nayely se encuentra en un proceso de recuperación tras recibir 26 estocadas en distintas partes de su cuerpo, frente a sus niñas de 10, 7 y 4 años.
El asalto ocurrió después de que su expareja, Adonis de Jesús Caraballo Cárdenas, se presentara en su hogar bajo el pretexto de llevar dinero para la alimentación de las niñas. Sin embargo, la situación se tornó violenta y la hija mayor salió llorando en busca de ayuda. Nayely fue trasladada de emergencia al Hospital Regional Dr. Luis Morillo King, donde recibió atención médica.
A pesar de sus graves lesiones, Nayely ha comenzado a ver mejoras. Ella afirma que su recuperación avanza «gracias a Dios», aunque es consciente de que el camino por delante es largo. Los médicos continúan monitoreando su evolución y, tras la retirada de los puntos, deberá someterse a nuevas evaluaciones.
Más allá de las heridas físicas, Nayely ha expresado su preocupación por las secuelas psicológicas que este trauma puede dejar en ella y en sus hijas. Una de sus prioridades es buscar ayuda psicológica para afrontar el impacto de la violencia a la que fueron expuestas.
La violencia no era un hecho aislado; Nayely había enfrentado agresiones verbales durante años. En 2023, su familia había denunciado maltrato y amenazas, lo que llevó a obtener una orden de alejamiento. Sin embargo, la relación continuó hasta que Nayely tomó la decisión de separarse.
El acusado se entregó a las autoridades y un tribunal le impuso 12 meses de prisión preventiva mientras se lleva a cabo el proceso por la tentativa de feminicidio.
La procuradora general, Yeni Berenice Reynoso, ha indicado que en lo que va de 2026, 62 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en el país, superando los 59 casos del año anterior. Nayely, a pesar de su dolorosa experiencia, no se ha convertido en una cifra más de feminicidio, aunque estuvo al borde de serlo.
Ahora, Nayely se enfrenta no solo a la recuperación de sus heridas físicas, sino también a la construcción de un futuro más seguro para ella y sus hijas, quienes presenciaron un acto de violencia que pudo cambiar sus vidas para siempre.
Fuente: www.diariolibre.com
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