La IA disparó las emisiones de carbono de Microsoft un 25% en 2025: la promesa de 2030 se aleja a toda velocidad

La IA disparó las emisiones de carbono de Microsoft un 25% en 2025: la promesa de 2030 se aleja a toda velocidad La IA disparó las emisiones de carbono de Microsoft un 25% en 2025: la promesa de 2030 se aleja a toda velocidad
La IA disparó las emisiones de carbono de Microsoft un 25% en 2025: la promesa de 2030 se aleja a toda velocidad

Microsoft publicó ayer su informe ambiental de 2026, que cubre el ejercicio fiscal 2025, y los números no son agradables: las emisiones de carbono de la compañía crecieron un 25% interanual en 2025. La causa principal, según la propia empresa, es la expansión acelerada de la infraestructura de centros de datos para IA. El compromiso de ser carbon negative en 2030 —que implica eliminar más carbono del que se emite— se complica con cada nuevo informe anual.

Lo reporta Mariella Moon en Engadget, con datos directos del informe publicado en el blog de Microsoft.

Los números y lo que significan

El informe mide las emisiones respecto a la línea base de 2020, cuando Microsoft hizo su promesa climática. En cinco años, en lugar de reducir emisiones para avanzar hacia la neutralidad, la compañía las ha aumentado significativamente. El crecimiento del 25% interanual en 2025 es el mayor registrado en un solo ejercicio.

Microsoft lo reconoce sin eufemismos: «Mientras la infraestructura de IA impulsa la demanda de energía, agua, terreno y materiales, las soluciones de sostenibilidad no escalan con la suficiente rapidez para satisfacer esa demanda.» Es una admisión notable por su franqueza.

Hay un segundo factor: Microsoft dejó de comprar certificados de energía renovable no vinculados (unbundled RECs), el tipo de compensación más cuestionado por analistas de sostenibilidad. Un certificado de ese tipo acredita que en algún punto de la red se generó un megavatio-hora de energía limpia, pero no garantiza que sea la que consume tu instalación. Dejar de usarlos eleva el número reportado en el corto plazo pero permite centrarse en añadir energía sin carbono a las redes donde realmente opera.

Esto hay que leerlo junto con la confirmación en abril de que Microsoft, Google y Meta están construyendo enormes plantas de gas natural para alimentar sus centros de datos de IA: la narrativa de los centros de datos de IA moviéndose con energía limpia ha colapsado en cuestión de meses.

Lo que sí ha conseguido Microsoft

El informe no es todo sombras. En 2025, Microsoft cubrió el 100% de su consumo eléctrico global anual con energías renovables —aunque el matiz anterior sobre los RECs exige cautela en la interpretación. También repuso más agua de la que consumió en sus operaciones globales, acercándose a su objetivo de ser water positive en 2030.

Melanie Nakagawa, chief sustainability officer de la compañía, reafirmó que el objetivo de carbon negative en 2030 «sigue siendo el foco». Cuatro años quedan. Y la trayectoria actual va en la dirección opuesta.

Llevamos cubriendo los informes de sostenibilidad de las grandes tecnológicas desde que empezaron a ser más que relaciones públicas, y el de Microsoft de este año es notable por su honestidad técnica. El contraste es con la apuesta de la propia empresa por la captura de carbono a gran escala en una planta de biocombustibles en Luisiana, anunciada el año pasado como parte de la respuesta a largo plazo: iniciativas que tienen sentido pero que llegan en 2029, mientras las emisiones de hoy no esperan.

La contradicción estructural de la IA verde

Lo que el informe de Microsoft ilustra no es un fracaso de Microsoft en particular. Es la contradicción estructural de toda la industria tecnológica en 2026. Los centros de datos de IA consumen electricidad, agua de refrigeración, terreno y materiales de construcción a una escala sin precedentes en la historia del sector. El entrenamiento de los modelos más grandes requiere clústeres de decenas de miles de GPUs durante meses. La inferencia diaria también consume. La suma es enorme y crece cada trimestre.

La pregunta que el informe no responde es si alguna combinación de energías limpias puede escalar tan rápido como la demanda de IA. Si quieres entender cuánto contamina tu propia vida online y qué puedes hacer para reducirla, la perspectiva del usuario final es útil: cada consulta a un modelo de IA grande consume entre 5 y 10 veces más energía que una búsqueda web convencional.

Mi valoración

Lo que más me convence de la posición de Microsoft es el cambio en la contabilidad de los RECs. Dejar de usarlos para inflar las estadísticas verdes es un paso hacia la honestidad, aunque a corto plazo duela en los titulares. Lo que más me preocupa es que la promesa de 2030 ya no parece alcanzable con los datos disponibles, y comprar millones de toneladas de créditos de carbono para cumplir en papel no equivale a ser carbon negative de verdad.

La pregunta a doce meses es si Microsoft va a revisar oficialmente el objetivo de 2030 o va a mantenerlo retóricamente mientras los números siguen moviéndose en la dirección equivocada. La empresa que tiene la respuesta más honesta a esa pregunta tendrá una ventaja reputacional significativa en un mercado que empieza a exigir más que promesas.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «carbon negative»?

Una empresa carbon negative no solo compensa las emisiones que genera, sino que elimina más carbono de la atmósfera del que emite en total, incluyendo la cadena de suministro. Es más exigente que la «neutralidad de carbono» o «net zero», que en muchos casos se consigue con compensaciones compradas sin reducciones reales de emisiones.

¿Por qué la IA genera tantas emisiones de carbono?

Los modelos de IA requieren clústeres masivos de GPUs para entrenarse y para responder a millones de consultas diarias. Esas GPUs consumen mucha electricidad. Los centros de datos que las alojan también necesitan sistemas de refrigeración intensivos que consumen agua y energía adicional. La demanda crece mucho más rápido que la capacidad instalada de energías renovables o nucleares para abastecerla.

¿Cuál es la diferencia entre un certificado de renovable (REC) y tener energía renovable real?

Un REC certifica que en algún punto de la red se generó un megavatio-hora de energía limpia, pero no garantiza que sea la electricidad que usa tu instalación en tiempo real. La contabilidad más rigurosa —que Microsoft defiende ahora— requiere que la generación limpia coincida hora a hora con el consumo real en las mismas redes eléctricas donde opera la empresa.


Fuente: wwwhatsnew.com

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