Las máscaras waterproof se han vuelto un recurso habitual, pero especialistas consultados advierten que el problema no está solo en la fórmula, sino en el uso continuado, la higiene y, sobre todo, en la forma de retirarlas.
Estas fórmulas están diseñadas para resistir el agua y la humedad gracias a ceras, pigmentos, polímeros y otros agentes filmógenos. La experta en cosmética ocular Luz Marina explicó a EFE que pueden presentarse en versiones basadas en agua, sin agua o híbridas.
El uso de cosméticos alrededor de los ojos puede relacionarse con irritación, blefaritis, sequedad ocular o alteraciones de las glándulas de Meibomio, aunque los expertos aclaran que eso no permite afirmar que una máscara waterproof cause por sí misma una enfermedad ocular. Tanya Gill, optometrista estadounidense, señaló que ha atendido casos de pérdida de pestañas asociados a una retirada incorrecta o al uso excesivo.
La recomendación es usar un desmaquillante específico, evitar frotar y retirar el producto con suavidad para no dañar pestañas ni párpados. La Universidad de Waterloo también aconseja limpiar los ojos después del maquillaje y sustituir la máscara cada tres o cuatro meses.
Fuente: Revista
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