Cuando las cadenas españolas Meliá e Iberostar desembarcaron en Cuba a comienzos de la década de 1990, la isla representaba una de las grandes promesas turísticas del Caribe. La caída de la Unión Soviética había dejado a La Habana sin su principal sostén económico y el turismo internacional se convirtió en una tabla de salvación.
Tres décadas después, el escenario ha cambiado radicalmente. Las mismas empresas que ayudaron a construir la industria turística cubana están reduciendo de forma significativa sus operaciones en la isla mientras fortalecen su presencia en República Dominicana, un país que hoy lidera la recuperación turística regional y concentra buena parte de las nuevas inversiones hoteleras.
La decisión de Meliá de abandonar la gestión de 15 hoteles en Cuba y la de Iberostar de retirarse de 12 establecimientos administrados junto al conglomerado estatal Gaesa constituye uno de los mayores reacomodos empresariales del Caribe en los últimos años.
El lunes 1 de junio la empresa canadiense, Blue Diamond, anunció su retiro de Cuba. Era una de las pocas que había expandido su presencia en la isla en los últimos años, y operaba alrededor de una quincena de establecimientos de las marcas Royalton, Memories, Starfish, Mystique y Resonance, principalmente en La Habana, Varadero y Cayo Largo del Sur. La agencia EFE ofreció la información y recordó que antes, las aerolíneas canadienses habían dejado de volar a Cuba en medio de la crisis de combustibles.
Un día después, AFP reveló que Iberostar había decidido “desvincularse de los hoteles que gestionaba con el grupo de turismo Gaviota S.A.”, la rama turística del conglomerado Gaesa, vinculado al ejército y que controla importantes sectores de la economía cubana.
El peso de las sanciones y la crisis cubana
Más que una simple reacción a las sanciones estadounidenses, estas medidas reflejan una tendencia que se viene consolidando desde hace más de una década: el traslado gradual del centro de gravedad turístico caribeño desde Cuba hacia destinos con mayor estabilidad política, mejores infraestructuras y una demanda internacional más sólida.
La situación se aceleró tras la orden ejecutiva 14404 emitida por Estados Unidos, que amplía las sanciones contra entidades vinculadas a sectores estratégicos cubanos y abre la puerta a congelar activos de empresas que mantengan relaciones con organizaciones señaladas por Washington.
Entre ellas figura Gaesa, el poderoso conglomerado económico-militar que controla buena parte de la infraestructura turística de la isla.
Meliá justificó su salida por una combinación de factores geopolíticos, legales y económicos que afectan la seguridad jurídica y operativa de sus negocios. La compañía admitió que la mayoría de los hoteles afectados ya estaban cerrados o funcionando con fuertes limitaciones debido a los apagones, la caída de la demanda y los problemas de abastecimiento.
El deterioro no se limita al sector hotelero. Iberia suspendió sus vuelos a La Habana, World2Fly canceló operaciones y otras empresas europeas y canadienses han reducido o abandonado sus actividades en la isla.
República Dominicana, la otra cara de la moneda
Mientras Cuba enfrenta una crisis sin precedentes, República Dominicana vive una realidad opuesta.
El país se ha consolidado como el principal destino turístico del Caribe, con cifras récord de visitantes y una estrategia de expansión sostenida respaldada por infraestructura aeroportuaria, conectividad aérea, estabilidad macroeconómica y seguridad jurídica.
En ese contexto, Meliá e Iberostar no solo han mantenido sus operaciones dominicanas, sino que las han convertido en pilares fundamentales de sus estrategias regionales.
Meliá opera actualmente una de las mayores carteras hoteleras del país, con presencia en Punta Cana, Bávaro, Miches y Puerto Plata. La empresa ha desarrollado algunos de los complejos turísticos más emblemáticos de la costa este y continúa ampliando su oferta de lujo y experiencias premium.
Iberostar, por su parte, mantiene una fuerte presencia en Punta Cana, Playa Bávaro, Puerto Plata y Bayahíbe, donde ha impulsado una estrategia basada en sostenibilidad, calidad de servicio y turismo de alto valor agregado.
La alianza estratégica entre Meliá y Grupo Puntacana
Uno de los vínculos empresariales más importantes de la cadena española en el Caribe es su asociación con Grupo Puntacana, considerado uno de los actores fundamentales en la transformación turística del país. Además de Punta Cana, actualmente se extienden a Puerto Plata y Miches.
La historia de esa relación se remonta a los primeros años del desarrollo turístico de Punta Cana, cuando los fundadores de Grupo Puntacana apostaban por convertir una zona prácticamente aislada en un destino internacional.
A lo largo de las décadas, la cadena española participó en la expansión hotelera del este dominicano y se convirtió en uno de los socios internacionales más relevantes del grupo empresarial encabezado por Frank Rainieri.
Esa alianza adquirió una nueva dimensión en 2024 con la presentación del proyecto Meliá Bergantín Beach Resort, desarrollado conjuntamente por Meliá Hotels International y Grupo Puntacana en Puerto Plata.
Durante el lanzamiento, Gabriel Escarrer, presidente y consejero delegado de Meliá, destacó la relevancia de la colaboración con el grupo dominicano. “Nos sentimos profundamente orgullosos de fortalecer nuestra alianza con Grupo Puntacana, un socio estratégico con el que compartimos visión, valores y compromiso con el desarrollo sostenible del turismo”, expresó entonces el ejecutivo español.
El hotel en construcción es un establecimiento cinco estrellas de 300 habitaciones, gestionado bajo la marca Meliá Hotels & Resorts. Incluirá la gestión de un condohotel de 100 apartamentos. La inversión estimada del proyecto superaría los 70 millones de dólares y la apertura estaría prevista para este 2026.
Frank Elías Rainieri, presidente CEO de Grupo Puntacana, resaltó el significado del convenio: “Seguimos apostando al turismo dominicano como la principal vía de desarrollo para la República Dominicana”.
Un año después, en marzo de 2025, fue inaugurado el Zel Punta Cana, con la inversión de Meliá Hotels International y el tenista Rafael Nadal. El proyecto marcaba la expansión en República Dominicana de la marca desarrollada en Mallorca, España, y la que definen como una combinación de “relajación, deporte, bienestar y conexión social, encanto caribeño”.
En enero de este año se anunció el inicio de la construcción del Paradisus Miches, con ambos inversores apostando al desarrollo de Miches como nuevo destino, en 550 metros de playa. “El resort contará con 600 habitaciones de diferentes tipologías que permitirán ofrecer experiencias personalizadas tanto para viajeros adultos como para familias”, indica el grupo Meliá Hotels Internacional en su portal.
La diferencia se refleja hoy en cifras de llegadas de turistas
República Dominicana supera ampliamente a Cuba en llegadas de visitantes, capacidad aérea, inversión hotelera y generación de divisas turísticas. En los cuatro primeros meses de 2026 Cuba ha recibido 328, 608 visitantes internacionales, lo que significa una caída del 56 % respecto a los datos del mismo período de 2025, mientras que en República Dominicana el sector Hoteles, Bares y Restaurantes tuvo un crecimiento de 5.9 % entre los meses de enero-abril 2026, según las cifras del Banco Central de la República Dominicana, BCRD. La llegada de pasajeros no residentes vía aérea por los distintos aeropuertos del país superó los 2.6 millones de turistas en enero-marzo 2026.
Para las cadenas españolas, el contraste también es evidente. Mientras en Cuba deben lidiar con apagones, restricciones financieras, caída de la demanda y sanciones internacionales, en República Dominicana encuentran un mercado en expansión con nuevas oportunidades de crecimiento.
Un nuevo mapa turístico del Caribe
La retirada parcial de Meliá e Iberostar de Cuba no implica necesariamente una salida definitiva de la isla, pero sí marca un punto de inflexión.
Por primera vez desde los años noventa, las dos compañías que simbolizaron la apertura turística cubana están reduciendo significativamente su exposición a ese mercado.
Al mismo tiempo, refuerzan su apuesta por destinos como República Dominicana, que se ha convertido en el gran ganador de la reconfiguración turística del Caribe.
La evolución de estas empresas permite observar un fenómeno más amplio: el desplazamiento de inversiones, rutas aéreas y flujos turísticos hacia países capaces de ofrecer estabilidad, conectividad y seguridad jurídica en un entorno internacional cada vez más complejo.
En ese nuevo mapa, República Dominicana no solo recibe más turistas. También se consolida como el principal centro de operaciones de las grandes cadenas hoteleras españolas en el Caribe, un liderazgo que hoy adquiere aún mayor relevancia ante el repliegue empresarial que vive Cuba.
*CITA DE GABRIEL*
En abril de 2022, Gabriel Escarrer Juliá, fundador y presidente de Meliá Hotels International, recibió de manos del presidente Luis Abinader la Medalla del Mérito Duarte, Sánchez y Mella por su trayectoria dedicada al turismo. Recordó, entonces: “Fue, sin duda, la decisión más importante que jamás hemos tomado, pues cambió radicalmente nuestro modelo de negocio y nos permitió ingresar nada menos que en el Top 20 de la hotelería mundial”.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) de EE.UU. estableció este viernes como fecha límite para que las empresas extranjeras que tienen negocios con Gaesa reajusten sus operaciones o enfrenten las sanciones estadounidenses. El miércoles, tras conocerse el retiro de las corporaciones hoteleras, el Banco Central de Cuba anunció que las operaciones de pago con tarjetas Visa y Mastercard quedarán suspendidas a partir de mañana sábado.
Fuente: www.diariolibre.com
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