
En muchos divorcios, el conflicto no termina con la ruptura de la pareja. Cuando hay hijos menores, las diferencias que antes podían resolverse dentro de la convivencia pasan a convertirse en motivo de discusión constante entre los progenitores. La hora de acostarse, el uso del móvil, las comidas, los deberes, las extraescolares o la forma de poner límites aparecen con frecuencia en las conversaciones entre abogados, mediadores y familias que intentan ordenar una nueva etapa tras la separación.
Fuente: www.elperiodico.com
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