Santo Domingo, República Dominicana.- La decisión sobre la mejor forma de dar a luz, ya sea por parto vaginal o cesárea, no tiene una respuesta universal. Según la ginecóloga Francisca Aquino, del Centro Médico Vista del Jardín, la seguridad de cada nacimiento depende de las condiciones de la madre, el bebé y el desarrollo del embarazo.
Aquino explica que la cesárea es una intervención quirúrgica que puede salvar vidas en caso de justificación médica, pero el parto vaginal es el proceso fisiológico esperado que generalmente permite una recuperación más rápida para la madre. “Es importante que nosotros podamos concientizarnos en que parir por el parto fisiológico es lo indicado”, enfatiza la especialista.
La opción del parto vaginal evita riesgos asociados con la cirugía, como infecciones, lesiones a órganos cercanos y complicaciones anestésicas. La recuperación tras un parto vaginal suele ser más rápida, con menor pérdida de sangre y estancias hospitalarias más cortas.
La ginecóloga señala que, aunque hay condiciones que requieren cesárea, esta debe ser considerada como un «plan B». Las pacientes que tienen un parto vaginal pueden retomar su vida normal al día siguiente, mientras que quienes se someten a una cesárea pueden tardar entre un mes y 45 días en recuperarse completamente.
“Las pacientes con cesárea tienen una recuperación mucho más larga, tienen mucho más dolor después del parto”, añade Aquino. Para el recién nacido, el parto vaginal tiene beneficios fisiológicos, como la eliminación del líquido pulmonar y la preparación del bebé para la vida fuera del útero.
Aquino también advierte sobre la posibilidad de complicaciones en el parto vaginal, como desgarros y hemorragias. En casos excepcionales, puede ser necesaria una episiotomía para facilitar el nacimiento. Las madres primerizas suelen tardar más en dilatar, lo que puede prolongar el proceso de parto.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la cesárea como un procedimiento que puede salvar vidas, pero advierte que, cuando no es necesaria, puede exponer a la madre a riesgos quirúrgicos. Situaciones como complicaciones durante el embarazo, problemas con la placenta o sufrimiento fetal pueden justificar su uso.
“Las indicaciones para una cesárea se determinan a medida que avanza el parto, observando el estado de la madre y el bebé”, indica Aquino. Sin embargo, no todas las mujeres optan por la cesárea por comodidad; a menudo, el miedo al dolor y las complicaciones del parto vaginal influyen en esta decisión.
La hipertensión materna es otro factor que requiere atención especial, ya que puede obligar al equipo médico a acelerar el nacimiento si hay riesgos para la madre o el bebé. Aquino enfatiza que el antecedente de una cesárea no implica automáticamente que el siguiente nacimiento deba ser por la misma vía.
La ginecóloga concluye que la vía de nacimiento debe ser determinada por las condiciones particulares de cada embarazo, en lugar de una preferencia generalizada. Actualmente, la República Dominicana presenta una alta proporción de cesáreas, lo que resalta la importancia de una evaluación médica adecuada.
Fuente: www.diariolibre.com
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