Las protestas en Francia comenzaron a mediados de septiembre en un liceo de las afueras de París, motivadas por la falta de profesores y recursos. Desde entonces, el movimiento se extendió por todo el país y sumó a universitarios, docentes y sindicatos.
Los estudiantes reclaman 10.000 millones de euros para la educación, en medio de la presión sobre un Gobierno que busca contener el déficit y la deuda.
La crisis mantiene en tensión al Ejecutivo francés, que enfrenta las demandas del sector educativo mientras intenta sostener su ajuste fiscal.
Fuente: Mundiales
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