Boston, Estados Unidos.
Rafael Devers volvió a Fenway Park el viernes, pero esta vez lo hizo como jugador de los San Francisco Giants, tras haber sido una de las estrellas de los Boston Red Sox. En su regreso, el público mostró una respuesta ambivalente, con abucheos y aplausos, mientras su antiguo equipo se impuso 6-4.
Devers, quien llegó a Boston hace casi una década, se convirtió en una figura emblemática del equipo. A lo largo de su carrera con los Red Sox, fue seleccionado tres veces al Juego de Estrellas y contribuyó a que la franquicia ganara la Serie Mundial en 2018. Sin embargo, este reencuentro dejó en evidencia que algunas heridas aún no han sanado.
Los 37.007 aficionados presentes lo recibieron con un sonoro abucheo al momento de su presentación. A pesar de ello, Devers había intentado restarle dramatismo a su regreso horas antes del partido, expresando: “Estoy muy feliz de estar de vuelta. Los fanáticos fueron buenos conmigo”. También añadió que no quería quedarse atrapado en el pasado, declarando: “Sabía que este día iba a llegar… pero simplemente hay que seguir adelante y disfrutar el momento”.
A medida que el partido avanzaba, la afición continuó manifestando su división. En su primer turno al bate, Devers se ponchó en cuatro lanzamientos, lo que intensificó los abucheos. Sin embargo, el dominicano logró dejar huella en la noche al recibir una base por bolas y conectar un cuadrangular solitario, aunque su equipo no logró la victoria.
“Rafi hace lo que Rafi hace”, comentó Chad Tracy, manager interino de los Giants. “La conectó con fuerza y la sacó del parque”.
Un momento significativo ocurrió al final de la primera entrada, cuando los Red Sox proyectaron un video con los mejores momentos de Devers durante su tiempo en Boston. La reacción inicial fue de silencio, pero poco a poco los aficionados empezaron a reconocer su contribución, culminando en aplausos. Desde el dugout visitante, Devers respondió con un gesto tímido de agradecimiento, un momento que reflejó una posible reconciliación con la afición que lo aclamó en el pasado.
Sin embargo, la tregua fue breve. En su siguiente turno, Devers fue recibido nuevamente con abucheos y, tras recibir otra base por bolas, algunos aficionados aplaudieron cuando conectó su jonrón. Esta dinámica reflejó la compleja relación entre Devers y Boston: una mezcla de gratitud por su legado y resentimiento por la forma en que terminó su carrera con los Red Sox.
La historia de Devers con Boston abarca nueve temporadas y comenzó cuando era muy joven. Durante su tiempo en el equipo, fue clave para el campeonato de la Serie Mundial en 2018. Sin embargo, la relación comenzó a deteriorarse tras la llegada del tercera base Alex Bregman en 2025, lo que llevó a Devers a aceptar un rol como bateador designado.
Más tarde, la situación se complicó cuando el primera base Triston Casas se lesionó y Devers se negó a cubrir su posición. Esto culminó en un intercambio el 15 de junio de 2025, cuando los Giants adquirieron a Devers, mientras que los Red Sox recibieron a varios jugadores y asumieron el contrato de 10 años y 313.5 millones de dólares del dominicano.
Así, el regreso de Devers a Fenway Park fue un recordatorio de que dejar atrás una ciudad puede ser más fácil que desprenderse de los recuerdos que se han construido en ella. “Estoy muy feliz de estar de vuelta”, dijo Devers, y durante unas horas, Boston le mostró por qué alguna vez fue su hogar, al mismo tiempo que le recordó por qué ya no lo es.
Fuente: www.diariolibre.com
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