Un hombre mató a tiros a ocho niños —siete de ellos sus propios hijos— y luego fue abatido por la policía en el estado de Luisiana, Estados Unidos, en un estremecedor caso de violencia doméstica ocurrido el fin de semana, informaron las autoridades.
El hecho se registró poco después de las 6:00 de la tarde del domingo en la ciudad de Shreveport y ha sido considerado el tiroteo masivo más mortífero en el país en más de dos años, según datos de la organización Gun Violence Archive.
Las víctimas, tres niños y cinco niñas de entre tres y 11 años, fueron identificadas por la oficina del forense de Caddo Parish. Siete de los menores eran hijos del agresor y el otro era un primo. Un noveno niño logró sobrevivir tras resultar herido y se encuentra fuera de peligro.
Cronología del caso y actuación policial
Dos mujeres también resultaron gravemente heridas, incluida la madre de varios de los niños asesinados.
El atacante fue identificado como Shamar Elkins, de 31 años, quien tras cometer los crímenes huyó en un vehículo robado. Posteriormente fue perseguido por la policía y abatido por agentes cuando salió del automóvil armado.
“Al final de esa persecución, el sospechoso salió del vehículo con un arma de fuego y nuestros agentes se vieron obligados a neutralizarlo”, explicó el portavoz policial Chris Bordelon.
Impacto y contexto social del tiroteo
Las autoridades indicaron que la escena del crimen abarcó al menos tres viviendas y que todo apunta a un solo tirador. De acuerdo con la investigación preliminar, Elkins habría disparado primero contra su pareja antes de dirigirse a otra residencia donde atacó a los niños.
El caso ha sido descrito como un “altercado doméstico”, aunque su magnitud ha causado conmoción en la comunidad.
Medios estadounidenses señalan que el agresor atravesaba una crisis conyugal y problemas de salud mental. Según familiares citados por la prensa, había expresado estar abrumado por “pensamientos oscuros” ante la posibilidad de un divorcio.
El alcalde de Shreveport, Tom Arceneaux, calificó lo ocurrido como un hecho “especialmente grave y angustiante”, al tratarse en su mayoría de víctimas infantiles, muchas de ellas hijas del propio atacante.
Las autoridades continúan investigando las circunstancias del caso, que ha reavivado el debate sobre la violencia armada en Estados Unidos.
Fuente: www.diariolibre.com
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