Aumentar la autonomía de los triciclos eléctricos aprovechando la energía fotovoltaica es el objetivo de un joven emprendedor cubano que instala paneles solares en esos vehículos, una alternativa a los de gasolina, en medio de la grave crisis energética que vive la isla.
«La instalación que hacemos permite que el panel suministre energía constante y directa al motor del triciclo mientras está en movimiento, con ayuda de la batería. Una vez que se detiene el vehículo, la energía recibida por el panel, carga la batería«, explica a EFE Yadán Pablo Espinosa, de 21 años.
El déficit crónico de combustible en el país se ha agudizado desde enero con el bloqueo petrolero de Estados Unidos. Las gasolineras han dejado de comerciar combustibles, la industria está paralizada y en las avenidas de La Habana escasean los vehículos a motor.
Solución en desarrollo
La capital cubana ha estado dominada en los últimos meses por diferentes y creativos vehículos eléctricos como los triciclos, que ahora también llevan en sus techos paneles solares.
Este joven habanero comenzó la instalación de los módulos solares hace poco menos de un mes, junto a su padre, tres hermanos y un amigo, en Arroyo Naranjo, un municipio de la periferia de la capital cubana. Desde entonces han colocado más de una quincena de paneles con capacidad de entre 550 a 650 vatios.
Espinosa y su equipo ofrecen a los clientes el servicio completo de instalación con cada herramienta necesaria, además de elaborar ellos mismos los soportes de hierro que sostienen los paneles solares, convirtiéndolos en útiles cubiertas para los triciclos.
El panel solar en el vehículo es «muy bueno, porque ayuda a la carga«, cuenta a EFE Yoandis Castro, una clienta, mientras espera en el taller de Espinosa a que le instalen el panel en su triciclo.
Esta habanera de 47 años narra que se dedica al transporte de mercancías para mercados y señala que piensa aumentar la flota de vehículos eléctricos para su negocio, a los cuales también pretende instalar paneles solares.
El mismo criterio sostiene Orlando Muñoz, de 62 años, quien se dedica al transporte de pasajeros en la concurrida esquina entre las avenidas de 100 y Boyeros de La Habana, y posee un triciclo eléctrico con panel solar.
Gracias a la energía solar, dice, su vehículo «tiene mayor rendimiento«. «Me ayuda a que la batería no muera y dure más la carga mientras trabajo», explica a EFE.
Apuesta por el transporte eléctrico
A inicios de febrero pasado, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguraba que su Gobierno preparaba un plan de «desabastecimiento agudo de combustible» ante las presiones de EE.UU. y como resultado las salidas de ómnibus interprovinciales se vieron reducidas a solo una cuarta parte y el transporte local fue casi anulado.
Por su parte, el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez, anunció el pasado 18 de marzo que incluso para los pacientes de hemodiálisis, se han promovido opciones de traslado en taxis o triciclos eléctricos.
Ayuda del exterior
Cuba recibió el 31 de marzo al buque ruso Anatoli Kolodkin, con unas 100,000 toneladas de crudo, que al ser refinado dio una cobertura de combustibles a la nación caribeña para apenas 15 días. El anterior tanquero del exterior había atracado el 9 de enero.
Por otro lado, gracias a medidas en Cuba y EE.UU. ha comenzado a llegar al país combustible importado por el sector privado de la isla (alrededor de 30,000 barriles hasta febrero); pero los expertos consideran que es apenas un pequeño alivio para las necesidades del país.
Cuba precisa unos 100,000 barriles de crudo al día para satisfacer sus necesidades energéticas y actualmente obtiene unos 40,000 con la producción de petróleo nacional.
Sin embargo, hasta el momento esta materia prima no se está refinando a gran escala, con lo que la isla precisa importar crudo refinable o sus derivados (gasolina, diésel, fueloil, queroseno…) para atender su demanda.
Fuente: www.diariolibre.com
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