
A falta de que acaben de encajar todas las piezas, la probable integración de Puig dentro del universo Estée Lauder está destinada a ser uno de los movimientos empresariales del año. Sin embargo, lo tiene difícil para ser el de la década: hasta cuatro fuentes consultadas por este medio coinciden en que esta solo es una de las grandísimas operaciones que puede vivir el sector en los próximos meses. La antesala, de hecho, se dio el otoño pasado cuando L’Oréal se quedó la división de belleza de Kering (incluye las colonias Gucci o Balenciaga) y todo apunta a que detrás vendrán otros acuerdos del estilo que, según elucubra el mercado, podrían protagonizar Armani, Dolce&Gabbana, Shiseido, Coty o Galderma.
Fuente: www.elperiodico.com
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