San Salvador, El Salvador.
La Dirección General de Protección Civil de El Salvador declaró este martes alerta roja para implementar medidas necesarias ante los efectos del fenómeno de El Niño, que se prevé tendrá un impacto severo hacia finales de 2026 e inicios de 2027.
«Es deber del Estado salvaguardar la vida, integridad, bienestar, medios de subsistencia y seguridad alimentaria de la población, mediante la adopción oportuna de medidas de prevención, preparación y reducción del riesgo de desastres ante escenarios de amenaza de origen hidrometeorológico y climático», indicó Protección Civil.
La entidad destacó que entre agosto y septiembre de 2026 se anticipa la repetición de períodos secos relacionados con El Niño, con una probabilidad de entre 20 y 40 % de experimentar al menos un evento de sequía meteorológica a nivel nacional.
Además, Protección Civil advirtió que «la combinación de déficit de precipitación, recurrencia de períodos secos, temperaturas superiores a lo normal y la transición hacia la época seca, incrementa los niveles de vulnerabilidad de la población, afectando disponibilidad de agua, producción agropecuaria, medios de vida y seguridad alimentaria».
La institución hizo un llamado a «implementar y fortalecer medidas tempranas, preventivas y de mitigación orientadas a anticipar, reducir y gestionar los impactos potenciales del déficit hídrico sobre la salud de la población, la disponibilidad y calidad del agua, los sistemas productivos y la seguridad alimentaria, priorizando los territorios, sectores y grupos de población con mayores niveles de exposición y vulnerabilidad».
El ministro de Medio Ambiente, Fernando López, confirmó el 20 de agosto que las regiones oriental y costera de El Salvador enfrentan su tercera sequía en meses debido a la influencia de El Niño, y que se espera un evento de lluvias temporales para septiembre.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) también ha señalado que El Niño evolucionará rápidamente en los próximos meses, convirtiéndose en un episodio fuerte que incrementará la probabilidad de fenómenos extremos y desastres naturales.
Los datos indican que el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental se intensificará entre julio y septiembre, lo que podría resultar en anomalías en la temperatura superficial del mar superiores a los 2 grados.
Fuente: www.diariolibre.com
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