Roma, Italia.- Hace 650 años, el papa Gregorio XI partió de Aviñón, marcando el inicio de su regreso a Roma, una decisión impulsada por la joven monja Catalina de Siena, quien carecía de poder político pero tuvo un impacto significativo en la historia.
En la actualidad, el monumento dedicado a Catalina en Roma ha cobrado relevancia, atrayendo a turistas que lo fotografían desde un ángulo que da la impresión de que la santa besa la cúpula de la Basílica de San Pedro. Este fenómeno resalta la continua admiración hacia la figura de Catalina y su papel en la historia de la Iglesia.
Fuente: www.vaticannews.va
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