Lo que Meryl Streep logró con El Diablo Viste de Prada 2 es inaudito. Se sabe que esta es una de las grandes actrices del siglo, y resulta obvio que Disney le ofreció una cifra a la altura para volver como Miranda, pero ella aumentó la apuesta y aseguró 12.5 millones de dólares para ella, Anne Hathaway y Emily Blunt.
Eso no fue todo, porque el contrato también incluye bonos dependiendo de la taquilla de la película, y aunque lleva apenas una semana en cines, ya juntaron más de 328 millones de dólares que es más de lo que juntó la original en 2006.
Y si somos francos, lo tiene más que merecido. Esta secuela es brillante pese a las críticas por falta de color; porque entiende un principio básico que muchas secuelas olvidan: entender la madurez de su público en vez de apelar por uno nuevo. Eso se refleja con una trama independiente de la película anterior, pero necesitas haberla visto para comprender qué pasa entre los personajes.
Una secuela madura
A su vez hay un núcleo reiterativo en la historia, porque empieza con la revolución de los medios y esa es la constante, cómo Miranda, Andy, Emily y Nigel tienen una madurez que les ayuda a adaptarse y reinventarse, y es lindo ver más matices de personalidad en todos ellos; con un guion que crece con su propio fandom.
Disney finalmente entiende el mercado que adquirió con 20th Century Fox, descubriendo que aun cuando las historias no sean sumamente complejas, necesitan darle un toque de maduración cuando es necesario.
Las actuaciones están perfectas, los roces y armonías funcionan, y sobretodo la moda que sirven es una belleza rotunda que convierten a este estreno en un boleto bien gastado en salas de cine. @mundiario
Fuente: www.mundiario.com
Descubre más desde Noticias breves
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



Comentarios de Facebook