No es fácil construir una marca de coches desde cero. De hecho, si aprecian un consejo de cómo arruinarse, pongan todo su dinero en intentar construir una.
Durante décadas, el número de compañías que han triunfado en la industria del automóvil partiendo desde la nada, completamente desde cero, son absolutamente excepcionales. El coche eléctrico ha supuesto una ruptura que ha facilitado la entrada de nuevos jugadores, como Tesla, y pese a todo muchos han fracasado por el camino. Pensemos en Fisker, en Dyson, en Apple…
Todos ellos fueron proyectos que se desarrollaron con más o menos ahínco pero que no han terminado de cuajar. Y es que para poner en marcha una nueva compañía hace falta dinero a paladas. Hay que diseñar un coche, tener acceso a la fábrica y la maquinaria correspondiente, distribuir los coches y ofrecer un servicio postventa.
Y, sobre todo, ganarse la confianza del gran público, clave a la hora de que confíen en una marca sin referencias, sin una historia detrás y de una marca que tiene que demostrar ser lo suficientemente solvente como para salir adelante.
Esa oportunidad que ofrece el coche eléctrico, como decíamos, la ha sabido aprovechar China. Durante años han construido una cadena de suministro y han invertido enormes cantidades de dinero en investigar cómo sacar el mejor rendimiento a esta tecnología. Y para ello no han dudado en absorber el conocimiento de los fabricantes europeos.
El all-stars de Xiaomi es un buen ejemplo.
Aprendiendo de los clásicos
En su aprendizaje para posicionarse como el líder del mercado en el coche eléctrico, China no ha dudado en apostar por los conocimientos europeos.
A principios de los años 2000, los fabricantes europeos pensaban que el Estado chino les estaba poniendo una alfombra roja para producir sus coches en su suelo. Lo hicieron con una condición: que los fabricantes se aliaran con una compañía local. De esta manera, los ingenieros asimilaron los conocimientos venidos desde fuera y pudieron aplicarlos en compañías enteramente chinas, fuera ya de la órbita europea.
El resultado lo hemos visto años después. El cliente chino prefiere, ahora, la compra de un coche de desarrollo local porque se adapta mejor a sus exigencias y los consideran más avanzados que los occidentales. La brecha, incluso, ha obligado a Volkswagen a buscar ingenieros en China para poder entender mejor el mercado y producir vehículos específicos para dicho mercado.
En sentido inverso, las firmas chinas se han armado de talento occidental para acercar sus coches a los estándares estéticos europeos y americanos. Hemos visto a diseñadores históricos como Wolfgang Egger, quien diseñara el precioso Alfa Romeo 8C Competizione, sacar adelante el Yangwang U9, el superdeportivo de BYD. O a Walter de Silva, quien construyó su carrera en los brazos del Grupo Volkswagen, diseñar coches para el grupo BAIC.
Pero el diseño no ha sido la única piedra sobre la que están los fabricantes chinos construyendo su nueva casa. Y Xiaomi es todo un ejemplo de ello.
Igual que Volkswagen ha contratado ingenieros chinos para poder acercarse al mercado asiático, Xiaomi es consciente de que tiene que adaptarse a los gustos europeos para que sus coches encuentren el respaldo suficiente fuera de sus fronteras. Una decisión que se resume en una fotografía.
En ella encontramos al equipo de diseño y de investigación y desarrollo que sentarán las bases del producto que veremos en Europa.
Como se ve en la imagen, del post, Xiaomi ha construido una suerte de all-stars de la ingeniería alemana. Y es que en su equipo hay figuras tan relevantes que han dirigido los equipos que han dado salida a coches de la talla del Porsche 911 GT3 RS, el Mercedes Clase S o el BMW i8, entre otros.
Donde Xiaomi ha puesto mucho énfasis ha sido en el diseño. Jean-Arthur Madelaine formó parte del equipo del que nació el Mercedes-Benz Vision GT Concept, un prototipo nacido para el Gran Turismo 6 pero sus posiciones más relevantes las ha construido como jefe de interiores para Citroën primero y Polestar después. Ahora dirige el equipo de diseño de los eléctricos de Xiaomi en la planta que la compañía abrió en Alemania el año pasado.
Julien Cueff, quien está al cargo de los interiores, trabajó para Mercedes pero lleva años en la órbita de los fabricantes chinos como Nio o Lotus. Fabian Schmölz-Obermeier, dedicado al aspecto exterior de los coches, ha trabajado para Porsche y Lamborghini. En esta última compañía fue el máximo responsable del diseño exterior de un coche como el Temerario.
Pero más allá del diseño, la compañía ha buscado cabezas destacadas del mercado para garantizar el buen rendimiento de sus coches. Simon Schmitt es un ingeniero especializado en aerodinámica que ha formado parte del equipo de competición de BMW. De la misma compañía han llegado Claus-Dieter Groll, para el desarrollo de la dinámica de sus coches, y Kai Langer, quien trabajara durante 22 años en BMW y fuera director de diseño de la gama eléctrica de la compañía bávara para liderar el equipo enfocado en la experiencia del usuario.
Estos nombres son solo un puñado de ejemplos. La compañía parece consciente de que necesita aproximarse al público europeo en su estrategia de expansión fuera de China. Y es que en los últimos años hemos visto llegar muy buenos competidores desde China pero también cómo algunos de estos coches no se habían adaptado a los gustos y las exigencias propias del público europeo.
En Xataka hemos contado el caso de firmas como Omoda/Jaecoo, que han retocado sus coches en tiempo récord para hacerlos más duros y dejar a un lado dinámicas sustentadas en suspensiones demasiado blandas. Buena parte del mercado chino necesita ahondar, por ejemplo, en los sistemas de ayuda a la conducción, los cuales se nota que no están afinados para las carreteras europeas y nuestra forma de conducir, con carriles más estrechos.
Pero los fabricantes chinos están demostrando una capacidad de adaptación enorme. Stellantis asegura que los vehículos de Leapmotor se afinan en Italia para adaptarse a nuestros gustos, BYD aspira a producir un vehículo puramente europeo con su fábrica húngara. En Ebro nos aseguran que su puesta a punto se realiza en Europa (y, de hecho, su dinámica difiere del resto del Grupo Chery) y marcas como Xpeng o Xiaomi están abriendo centros de investigación y desarrollo en nuestro continente para adaptarse a nuestros gustos.
Y el all-stars de Xiaomi es solo el último ejemplo.
Foto | Xiaomi
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La noticia
En su asalto al coche eléctrico, Xiaomi tiene claro el camino: un all-stars de ingenieros de Porsche, BMW y Lamborghini
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alberto de la Torre
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Fuente: www.xataka.com
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