Atlanta, Estados Unidos.
Flock Safety, la startup de vigilancia con sede en Atlanta, enfrenta un creciente problema de relaciones públicas.
La empresa, valorada en 7,500 millones de dólares y que opera más de 120,000 lectores automatizados de matrículas en 7,000 ciudades de todo el país, ha sido objeto de críticas debido a actos de vandalismo contra su equipo de vigilancia en al menos 36 estados.
Estos incidentes han llevado a una discusión intensa sobre la privacidad y el control de la tecnología de vigilancia.
El CEO de Flock, Garrett Langley, abordó la situación en una entrevista con Fox News el 22 de agosto, planteando la pregunta crucial: «Lo que tenemos que priorizar como país es el compromiso. ¿Cómo tenemos seguridad y cómo equilibramos la privacidad?» Esta declaración resalta la tensión inherente en el modelo de negocio de Flock, que ha expandido la infraestructura de vigilancia pública sin un consenso claro de los ciudadanos.
Flock Safety ha logrado convertirse en un símbolo de vigilancia moderna.
Su sistema registra la matrícula de cada vehículo que pasa, almacenando datos como el tiempo, la ubicación y la imagen del automóvil en una base de datos accesible para las fuerzas del orden.
La empresa planea incorporar cámaras en drones y sistemas de detección de disparos en 2026.
Aunque los cuerpos de seguridad son sus principales clientes, Flock también colabora con asociaciones de vecinos.
El sistema ha recibido apoyo inicial debido a su efectividad. Langley informó que se han resuelto un millón de crímenes y se han localizado a 10,000 personas desaparecidas gracias a su tecnología.
Sin embargo, han surgido preocupaciones sobre el uso indebido de los datos, con 46 casos documentados de abuso policial, incluyendo el acoso a exparejas.
Además, la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha utilizado la información de Flock para realizar deportaciones, incluso en jurisdicciones que se habían declarado «santuario».
En respuesta a la creciente presión pública, Flock anunció el 14 de agosto una revisión de sus protocolos, que incluye la reducción del período de retención de datos de 30 a 7 días y la implementación de controles anti-abuso.
Langley instó a los reguladores estatales a enfocarse en la responsabilidad de las fuerzas del orden en lugar de prohibir la tecnología de vigilancia.
A pesar de estos esfuerzos, la reacción ha sido negativa en algunos sectores.
El senador Bernie Sanders ha abogado por prohibir la tecnología de Flock, mientras que el representante Tim Burchett ha impulsado recortes en la financiación federal para instalaciones locales que usan sus sistemas.
Aproximadamente 100 ciudades han desactivado las cámaras o cancelado contratos con la empresa, y Amazon rompió su alianza con Flock tras un boicot viral.
El debate ha tomado un giro simbólico con la propuesta de una campaña en redes sociales que designa el Halloween de 2026 como una «noche de acción» contra las cámaras de Flock, sugiriendo actos de sabotaje coordinado.
Ante esto, Flock no ha emitido declaraciones claras y ha optado por una respuesta automática a las consultas de los medios.
Competidores como Axon están viendo una oportunidad en esta crisis. La empresa, conocida por proveer cámaras corporales, ha comenzado a posicionarse para reemplazar a Flock en las ciudades que han cancelado sus contratos.
Sin embargo, los expertos en privacidad advierten que cambiar de un sistema de vigilancia a otro no aborda las preocupaciones estructurales sobre la vigilancia masiva.
El caso de Flock Safety ilustra lo que sucede cuando se despliega una infraestructura de vigilancia sin un marco regulatorio claro.
Aunque la tecnología es efectiva, también ha demostrado ser susceptible a abusos documentados.
La pregunta de si la seguridad justifica la vigilancia masiva es fundamental y debe ser debatida antes del despliegue a gran escala.
Actualmente, no existe una legislación federal que regule el uso de lectores automáticos de matrículas en EE.UU., lo que ha generado un vacío regulatorio.
Mientras algunos estados, como California y Nueva York, han implementado regulaciones, en muchas jurisdicciones Flock opera sin requisitos de auditoría o notificación pública.
Este contraste con la regulación en la Unión Europea, donde se exige el consentimiento para el tratamiento de datos de ubicación, es significativo.
La utilización de la tecnología de Flock por parte de ICE ha erosionado la confianza pública, evidenciando que los datos pueden ser utilizados para fines no previstos.
La situación continúa evolucionando, y el debate sobre la vigilancia y la privacidad permanece en el centro de la discusión pública en EE.UU.
Fuente: wwwhatsnew.com
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