Santo Domingo, República Dominicana.- El Sistema Nacional de Transporte Estudiantil (TRAE) opera con guaguas que recogen a los estudiantes de diversas escuelas en rutas establecidas, comenzando su jornada a las 6:00 de la mañana. En las paradas, los niños, con sus mochilas, esperan ansiosos la llegada de los autobuses, donde deben seguir ciertas normas de seguridad.
Al abordar, los estudiantes son recibidos por una auxiliar, quien les recuerda la importancia de abrocharse el cinturón de seguridad. Durante el trayecto, los niños conversan y juegan, mientras la auxiliar Jenny Guzmán se asegura de que todos permanezcan sentados y seguros. “Algunos niños son un poco inquietos, pero hay que saber cómo manejarlos. Les hablas con cariño”, afirma Guzmán.
La seguridad es una prioridad, especialmente al cruzar calles. La auxiliar se coloca frente a los niños, esperando que el tráfico se detenga antes de permitirles cruzar. “Es un poco tedioso, porque hay muchos conductores imprudentes, sobre todo los motores. Hay que tener mucho cuidado al cruzar”, explica Guzmán.
Las guaguas no están asignadas a una sola escuela, sino que operan por rutas que incluyen estudiantes de diferentes centros educativos en un mismo sector. Las primeras rutas de la mañana se realizan entre las 6:00 y las 8:00, y luego los autobuses esperan hasta el mediodía para retomar el servicio.
Al mediodía, la dinámica cambia, y las guaguas están listas para recoger a los estudiantes salientes. Si un niño se retrasa, el autobús continúa su recorrido y el siguiente lo recogerá, delegando la responsabilidad en los padres para que los niños lleguen puntuales a las paradas.
Cada vez que termina una ruta, la auxiliar verifica que no haya objetos olvidados y que todos los cinturones estén asegurados antes de recibir nuevos pasajeros. A partir de las 4:00 de la tarde, comienza la tanda extendida, que puede durar hasta cerca de las 6:00, dependiendo de las rutas.
El sistema TRAE también cuenta con un centro de seguimiento donde se monitorean los autobuses a través de cámaras. Estas incluyen tecnología de inteligencia artificial que detecta señales de fatiga en los conductores y genera alertas si se superan ciertos límites de velocidad. Además, se registran incidencias que pueden llevar a sanciones o desvinculación del conductor tras repetidas violaciones.
Aunque a simple vista el recorrido de una guagua parece sencillo, la realidad es que implica una rutina compleja que prioriza la seguridad y bienestar de los estudiantes. La ciudad, en la hora crítica de traslado escolar, requiere atención especial por parte de todos los involucrados para asegurar un trayecto seguro para los niños.
Fuente: www.diariolibre.com
Descubre más desde Noticias Breves
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comentarios de Facebook