Santo Domingo, República Dominicana.
La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd) enfrenta críticas de expertos de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Aidis) y la Asociación Dominicana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (ADIS) tras su propuesta de llevar agua desde la presa de Hatillo al Gran Santo Domingo. Los especialistas consideran que antes de realizar una inversión de 750 millones de dólares en esta nueva fuente, es esencial recuperar la capacidad existente y controlar las pérdidas en la red de distribución.
La propuesta de la Caasd incluye un Programa de Seguridad Hídrica que contempla un sistema de transporte de agua de aproximadamente 85 kilómetros desde la presa de Hatillo, el mayor embalse de agua dulce del Caribe. Según los ingenieros Paulino Turbí, vicepresidente de ADIS, y los exdirectores de la Caasd, Magda Duarte y Julio Suero Marranzini, el problema actual no radica en la falta de nuevas fuentes de agua, sino en la gestión del recurso hídrico disponible.
“Antes de entrar a una nueva fuente de agua, que se va a necesitar porque la población con el tiempo va creciendo, tenemos que optimizar lo que tenemos”, afirmó Duarte.
El análisis realizado por los ingenieros indica que el sistema de abastecimiento del Gran Santo Domingo tiene una capacidad instalada de 26 metros cúbicos por segundo, mientras que actualmente se introducen alrededor de 20 metros cúbicos por segundo. Esta capacidad supera en un 56% la demanda teórica de la población, que se sitúa en aproximadamente 11.27 metros cúbicos por segundo.
Para una población estimada en cuatro millones de habitantes, la demanda podría ser de 12 metros cúbicos por segundo, lo que sugiere que hay capacidad no aprovechada. Turbí señaló que alrededor de seis metros cúbicos por segundo de la capacidad instalada no están ingresando al sistema debido a limitaciones operativas. “Tenemos más agua de la que necesitábamos. Tenemos que enfocarnos en un plan de control de pérdidas”, sostuvo.
Los expertos también cuestionan la necesidad de incorporar agua de Hatillo si la cantidad que se busca trasladar es similar a la que se podría recuperar de la infraestructura existente. Según la Caasd, el proyecto permitiría un trasvase inicial de cinco metros cúbicos por segundo hacia el Gran Santo Domingo y 0.5 metros cúbicos por segundo para comunidades de Sánchez Ramírez y Monte Plata.
El proyecto se dividiría en dos licitaciones: una para el diseño, construcción y operación del Acueducto de Hatillo, y otra para la Macro Red. Las tuberías tendrían un diámetro de dos metros, con un tiempo estimado de construcción de tres años para el primer lote y cuatro años para el segundo, ambos con un periodo de operación de 20 años.
Aunque los especialistas plantean dudas sobre la conveniencia de priorizar el agua de Hatillo en este momento, no rechazan completamente el programa de la Caasd. Resaltan la importancia de intervenir en la macrored de distribución, que es uno de los componentes del proyecto, aunque sugieren que se debe realizar un análisis técnico exhaustivo. “En el segundo lote, que es la macro red de distribución, a eso sí hay que entrar”, destacó Suero Marranzini.
Los ingenieros enfatizan la necesidad de controlar las pérdidas en la red, sugiriendo que se sectoricen las redes, se instalen medidores y se identifiquen fugas. “La falta de medición dificulta determinar con precisión cuánto del agua producida llega efectivamente a los hogares y cuánto se pierde en el trayecto”, agregó Turbí.
En conclusión, los expertos advierten que “el problema del agua no es la oferta, es la demanda. El 75% del agua se pierde. Si no administramos la red, el país no tendrá agua”, concluyó Suero Marranzini.
Fuente: www.diariolibre.com
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