La recomendación de evitar el láser facial durante las épocas de mayor sol se ha matizado con la evolución tecnológica en medicina estética. En vez de prohibiciones generales, especialistas indican que el tratamiento debe personalizarse según el tipo de piel, el fototipo y los hábitos del paciente.
Sandra Grohs, jefa de unidad de medicina estética en Clínica ‘Cemtro’ y doctora en clínicas Jorge de Mercado, explicó a EFE que la recomendación tradicional respondía a que, tras tratamientos, la piel queda temporalmente más vulnerable y aumenta el riesgo de alteraciones de la pigmentación, sobre todo en fototipos altos o piel bronceada. Señaló que hoy el problema está en combinar una mala selección del paciente, exposición solar intensa y parámetros demasiado agresivos.
Grohs indicó que los nuevos equipos permiten actuar con mayor precisión, y que en meses con exposición solar suelen indicarse preferentemente láseres no ablativos, como fraccionados no ablativos o subablativos. También recordó que no toda aparatología llamada “láser” lo es, y que la protección solar estricta y la hidratación son parte del tratamiento durante todo el año.
Fuente: Revista
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