Chicago, Estados Unidos.- Un reciente estudio presentado por el equipo de la Universidad de Purdue en la American Chemical Society (ACS Fall 2026) concluye que el uso de productos de limpieza con fragancia produce billones de nanopartículas en el aire, con implicaciones para la salud que pueden ser comparables a la exposición cerca de una carretera muy transitada. El investigador principal, Boor, afirmó: «Demostramos que las reacciones del ozono interior con los aromas de los productos de limpieza producen nanopartículas que generan una dosis respiratoria comparable a, o mayor que, la que experimentarías si estuvieras en el exterior, junto a una carretera muy transitada».
Los productos de limpieza que contienen fragancias, incluidos los etiquetados como «naturales» o «botánicos», contienen terpenos como el limoneno y el pineno. Estos compuestos, al evaporarse durante la limpieza, reaccionan con el ozono que ingresa a los hogares, generando partículas de entre 1 y 30 nanómetros, que son invisibles para la mayoría de los monitores de calidad del aire domésticos.
El tamaño de estas nanopartículas es crucial, ya que son lo suficientemente pequeñas como para penetrar en los pulmones y llegar al torrente sanguíneo, lo que puede causar irritación e inflamación. En un experimento realizado en una «casa modelo», los investigadores midieron la formación de partículas tras el uso de productos de limpieza comunes, encontrando entre miles de millones y billones de partículas en el aire tras cada limpieza.
Además, los productos considerados «naturales» no son mejores en este aspecto, ya que contienen los mismos terpenos que sus contrapartes convencionales. Esto significa que el aroma a «limpio» o a «bosque» que los fabricantes asocian con la salud proviene de los mismos compuestos que pueden contribuir a la contaminación del aire interior.
Para mitigar la exposición a estas nanopartículas, los investigadores recomiendan tres medidas prácticas. La primera es la ventilación: abrir ventanas durante y después de la limpieza puede ayudar a dispersar las partículas. Sin embargo, en áreas con alta concentración de ozono, esto podría agravar el problema. La segunda recomendación es usar productos sin fragancia, que contienen menos terpenos y, por lo tanto, generan menos nanopartículas. Por último, se aconseja evitar dispositivos que generan ozono, como ciertas lámparas UV-C y purificadores de aire, que pueden aumentar la producción de estas partículas dañinas.
El estudio destaca que la calidad del aire en interiores suele ser peor que en exteriores, según datos de la EPA, y que el uso de productos de limpieza perfumados es un factor significativo en este deterioro. A pesar de que los monitores de aire domésticos pueden detectar humo de cigarrillo y partículas de cocina, no son eficaces para identificar nanopartículas generadas por la limpieza.
Además, la investigación continúa explorando cómo ajustar los sistemas de ventilación de los edificios para compensar el aumento de nanopartículas durante la limpieza. Los investigadores también están colaborando con la industria para desarrollar monitores que puedan detectar estas partículas, que actualmente están fuera del alcance de los dispositivos disponibles para el consumidor.
En conclusión, los niveles de terpenos en el aire durante la limpieza pueden ser «decenas a cientos de veces mayores» que en la naturaleza, lo que implica que limpiar con un spray de limón durante 20 minutos puede resultar en una mayor exposición a nanopartículas que una caminata de dos horas por un parque urbano. La solución no es dejar de limpiar, sino elegir productos cuidadosamente y garantizar una adecuada ventilación.
Fuente: wwwhatsnew.com
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