
Sufrir una situación de acoso laboral no siempre es fácil de identificar ni de demostrar. Hay trabajadores que aguantan durante meses conductas repetidas de presión, aislamiento o desprestigio hasta que la situación se vuelve insostenible. Pero también hay conflictos o tensiones puntuales en el trabajo que, aunque sean desagradables, no siempre encajan jurídicamente como acoso.
Fuente: www.elperiodico.com
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