
Era la primavera de 2021 cuando César González-Bueno aterrizaba en el cargo de consejero delegado del Banc Sabadell. De entre la avalancha de gestiones en que se vio envuelto en sus primeros días, una en particular tuvo que ver con el grupo de WhatsApp del comité de dirección del banco. Al poco de entrar en él, detectó una disfunción: Josep Oliu, presidente del banco, intervenía en el grupo con asiduidad, cuando ya no podía hacerlo: había perdido sus funciones ejecutivas a principios de aquel año. Según diversas fuentes consultadas por EL PERIÓDICO, González-Bueno zanjó la cuestión a su manera: le recordó a su jefe que no debía intervenir en ese chat y le dejó al margen del grupo. Llevaba sólo unas semanas y había dado una prueba de carácter que asombró a los que la vivieron de cerca. Cinco años después, muchos piensan que si no fuera por ese carácter, el Banc Sabadell ya no existiría.
Fuente: www.elperiodico.com
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