La EPFL (Escuela Politécnica Federal de Lausana) hizo volar dos microvehículos de polímero impresos en una sola pieza, sin motor, batería, cables ni electrónica dentro. Los aparatos despegan al someterlos a ultrasonidos y usan un array de 256 transductores que genera el campo acústico desde debajo.
El principio no corresponde a levitación acústica: los autores explican que funciona por resonancia de Helmholtz. Cada pieza tiene una cavidad hueca con un cuello estrecho; al oscilar el aire de forma asimétrica se produce un chorro direccional que empuja.
Uno de 150 microgramos incluye tres microrresonadores para empuje vertical y logra una relación empuje/peso de 4,9, aunque es inestable. El otro, de 184 microgramos y forma de rotor, gira hasta 13.000 revoluciones por minuto en el pico y se estabiliza como una peonza.
“Nuestro trabajo demuestra la viabilidad de transformar una pieza mecánica simple, diseñada con ingenio, en materia robótica”
Mahmut Selman Sakar
Fuente: tecnologia
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